Mis ovarios son nuestros. Y mis cesáreas, también.

Un día de bajón Dios puso en mi camino a una bella persona. Ésta me dijo: “Mira a tu alrededor y dime qué te falta”. Solo necesité tres segundos para decir: “¡¿Nada?!”. No hay más que ver lo que tenemos para olvidarnos de lo que carecemos. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, desde entonces, trato de dar gracias (aunque a veces se me olvida) por las innumerables cosas que tengo y, por qué no, por las que faltan. Todos tenemos historias únicas e irrepetibles, increíbles y maravillosas. Y esta vez, perdonad que hable de mí, os voy a contar una parte de la nuestra, una experiencia personal y familiar que nos ha marcado. Mi marido y yo tenemos cinco hijos. Cinco preciosas y sanas criaturas que nos dan la vida (algunas veces nos la quitan). Y, para escándalo de muchos, todos ellos han nacido por cesárea.

Lo malo es cuando no tienes elección. Desde luego, puestos a elegir, hubiera preferido que los cinco nacimientos fueran súper naturales, sin puntos y con un envidiable postparto. Pero no me quedó más que confiar y “dejar hacer” sin ninguna posibilidad de colaboración.  Cuando das a luz por cesárea la recuperación, por lo general, es bastante más dolorosa. Y aunque la operación apenas dura 45 minutos, resulta ser una cirugía importante. Y hay momentos en los que te encuentras a solas con tu cuerpo roto y mueres de dolor. Dolor que, como todos, se pasa, y más si tienes a una criatura en tus brazos que le da sentido. Desde ese día esa cicatriz permanente te hace revivir un dolor pasado, pero también un presente repleto de vida. A mí todos los días me recuerda que hemos sido protagonistas de cinco historias de amor. Entonces, pienso que en todos los casos mereció la pena, y que me arriesgaría una vez más.

Lo malo es que forzadamente se debe limitar el número de hijos. Está claro que tener hijos no es una carrera, ni sirve para superar límites insospechados, ni nadie es mejor persona por tener más (si alguien lo cree así tendría que hacérselo mirar). Lo que sí sabemos es que, afortunadamente el tiempo pasa a la vez que los avances médicos y, ahora, por supuesto que es posible tener más de tres cesáreas, siempre que el médico lo vea viable. El vox populi sigue insistiendo en que el tope son tres, pero hoy día este tipo de operación no conlleva tanto riesgo como hace muchos años (el tipo de incisión que se hacía antes aumentaba el riesgo notablemente en sucesivos embarazos), aunque está claro que eso no quita que existan peligros y complicaciones, como toda intervención quirúrgica. Al final, te abandonas en la pericia del obstetra que te atiende, sabiendo y asumiendo siempre que los riesgos los asumes tú misma, y sobre todo te abandonas en el de arriba. En mi caso, a Dios gracias, me han atendido siempre excelentes profesionales, que en ningún momento se han llevado las manos a la cabeza, ni me han sugerido en el quirófano si ya de paso me ligaban las trompas (esta propuesta es bastante más usual de lo que pensamos).

Lo malo es aguantar a quien nos mira mal. Quizá esta sea la peor parte, cuando te sientes tachado de inconsciente e irresponsable, y de repente te encuentras explicando, a modo de excusa, tu vida a alguien. Vivimos inmersos en una loca lógica social que no concibe ciertas realidades, y se sorprende de muchas otras. Y muchos se asombran al conocer que hemos rebasado el límite de hijos “esperados”, y comentan cómo es eso posible, tratando inútilmente de resolver el misterio. Cuando se enteran de que, además, todos ellos han nacido por cesárea, es cuando desgraciadamente la cosa se transforma en una mezcla de rechazo y de compasión, sobre todo hacia la madre. ¿Acaso he sido víctima de una especie de malaventura? ¿O es que soy realmente una ingenua sin ninguna información para evitar haberlos traído al mundo? ¿O es que acaso mi marido me penetra sin mi consentimiento? Perdonad el vocabulario. Ni víctima, ni ingenua, ni mucho menos violada. Más bien afortunada de tener a mis cinco ¿Y si hubiera hecho caso a la vecina? Probablemente no nos hubiéramos tenido que cambiar de casa ni de coche. Pero nos faltarían dos o más piezas de nuestro puzle familiar.  

Somos nosotros, los padres, quienes podemos y debemos presumir de que nuestros hijos son el resultado de nuestra libertad, acompañada de una responsabilidad consciente. Y en este caso concreto, aunque los sanitarios en su buen quehacer informen objetivamente de los posibles riesgos que pudiera haber, en último lugar se encuentra la libre decisión de la pareja de arriesgarse a un nuevo embarazo. Esta experiencia nos ha servido para aprender a ser agradecidos con lo que nos ha sido dado y quitado. Pero, sobre todo y especialmente nos ayuda a entender que no somos nadie para hacer cualquier juicio moral sobre las realidades de los demás, ni las que les tocan ni mucho menos las que eligen vivir.

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6 comments

  1. Recuerdo que, después de mi primera (y única) cesárea, comentaba con un obstetra las posibilidades de que se repitiera. Yo estaba preocupada, precisamente, por el límite en el número de hijos (he tenido seis), y me contestó sin duda que hasta cinco, con la técnica adecuada, era posible. Y de esto hace catorce años.
    Enhorabuena por tus cinco preciados tesoros.

  2. Aquí mamá también por cesáreas, exactamente de 4, hace apenas 5 meses.
    No pudo atenderme mi médico(estaba de puente), porque me puse de parto en la semana 36 con rotura uterina. Así que fue de urgencia.
    Fue surrealista total cuando mi marido y yo nos encontramos “animando” a la doctora de guardia, entre contracción y contracción, de que saldría bien; mientras nos proponía absorta una ligadura.
    Está claro que después de 4, y llegando como llegó este 4°, hay que ejercer la paternidad responsable y vivir bien los métodos naturales. Pero nadie puede decidir por la pareja, faltaría más.

    1. Hola! Gracias por compartir! Menudo susto…es verdad que la rotura uterina es grave. Me alegro que al final todo saliera bien. Y desde luego viviendo bien los métodos naturales es perfectamente posible que no haya un nuevo embarazo. Un abrazo

  3. Hola, vivo en Chile. Soy española, y aquí he conocido a más de una, y más de dos que tienes hasta 10 cesáreas….. todas controladas, sin riesgos y perfectamente posible. Me extrañó mucho, pues en España, cómo bien dices, lo normal es recomendarte ligadura de trompas o, si te pasas, que te miren mal. Enhorabuena por vuestro servicio cinco hijos. Un abrazo.

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