Tres básicos para una vida sexual plena

¿Cuánto tiempo dedicas a preparar la maleta para un viaje largo? No puedes ir con prisa. Un viaje así no se prepara las dos horas antes de partir, porque se te pueden olvidar infinidad de cosas. Y depende a dónde vayas, si algo se te olvida, quizá puedas comprarlo allí… o no.

Para ir a Zimbabwe te informaste bien de qué vacunas ponerte, qué tipo de enfermedades podrías coger, y todo tipo de información útil para el viajero.

¿Y si ahora fueras a hacer el viaje más importante de tu vida? ¿Y si te digo que ese viaje es tu relación de pareja? ¿Cómo te prepararías? Me sigue sorprendiendo que, a día de hoy, con tantas indicaciones, estudios y consejos, no sepamos a veces prepararnos para esta gran odisea.

A pesar de que cada uno tenga su forma de preparar el equipaje, hay tres cosas que no se te pueden olvidar en esta aventura, tres básicos para vivir plenamente la sexualidad con tu marido o tu mujer: el desodorante, el cargador del móvil y una guía de viaje. 

Fácil de olvidar e imprescindible es el desodorante. Imagínate que se te olvida en tu luna de miel… ¡qué desastre!

El desodorante es como el sex-appeal. Necesitas sentir esa atracción física y sexual por tu acompañante, y viceversa, aunque no siempre surja de manera espontánea. A veces puede estar ausente por rechazo, incluso por aburrimiento, ¿lo sabías…? No pasa nada porque es normal, pero también es cierto que puede ser la alarma de un peligro al acecho.

Si falta el sex-appeal y no haces nada por remediarlo, las relaciones sexuales corren el riesgo de quedarse en un “Hoy toca. Hoy no toca”, y esa es probablemente la manera menos romántica de iniciar el escarceo amoroso. Obligación, pena o compasión no deberían acompañar a ninguno de los infinitos encuentros amantes con tu cónyuge.

Quedarse en un “Hoy toca. Hoy no toca” es probablemente la manera menos romántica de iniciar el escarceo amoroso.Obligación, pena o compasión no deberían acompañar a ninguno de los infinitos encuentros amantes con tu pareja

No es tan difícil llegar a encontrarse en situaciones tipo: “Hoy no toca porque estoy fértil, así que ni nos miramos ni nos preocupamos el uno del otro, y, sobre todo, déjate de carantoñas”, “Hoy toca, ya que no estoy fértil así que tendré que fingir y así se calma”, “Hoy toca solamente porque queremos un hijo, pero en realidad no nos apetece nada”. Es como hacer fotos sin parar a la Capilla Sixtina en vez de mirarla. Fotos tienes un millón bien hechas. Ya que estás ahí… mírala y disfruta. O si ves un atardecer, déjate enamorar por él. Porque el objetivo de tu viaje no es llenar de fotos tus redes sociales. La relación sexual no puede reducirse a un objetivo de cámara cuando puedes tener una visión panorámica.

¡Tampoco puedes olvidar el cargador del móvil…! Para poder hablar en la distancia, necesitas el móvil. Pero el móvil no sirve más que para unas horas si no te llevas el cargador. Qué estrés genera quedarse con un 10% de batería, ¿verdad? Y más hoy en día que dependemos tanto de las tecnologías. Seguro que alguna vez tu Galaxi te ha dicho “hasta luego” y te has sentido la persona más aislada del mundo a pesar de encontrarte en plena Gran Vía.

La comunicación en la pareja es ese cargador que hace que sigáis activos y no os olvidéis del país que estáis recorriendo y con quién. Si estás deseando ver la Venus de Milo o los Tapices de Vermeyen, quizá deberías saber que la otra parte solo está pensando en ir al zoo. Cediendo y yendo al zoo descubres que también puedes disfrutar con los gustos del otro. Del mismo modo que este otro puede descubrir un nuevo horizonte en la Venus de Milo.

El secreto es simplemente hablar, hablar y hablar, para entenderse y entender el sentido de lo que se está viviendo. Reencontrarte todos los días con tu acompañante significa saber lo que le gusta hacer, sus hobbies, inquietudes… ¡es estar al día!

¿Alguna vez te has parado a hablar detenidamente con tu pareja de lo que más te gusta cuando tenéis una relación sexual? ¿Y sabes lo que le gusta? No deberías dar por supuestas algunas cosas, y aunque te de vergüenza hablar de ellas, es necesario hacerlo. Descubrirás que además es muy divertido.

¿Sabes lo que le gusta a tu marido o a tu mujer cuando tenéis una relación sexual? No deberías dar por supuestas algunas cosas

Y la guía de viaje, aquella que no querías llevar en la maleta porque pesa demasiado (¡es que el destino elegido es extraordinario!). Es la Lonely Planet de la Planificación familiar natural.

No es una guía cualquiera, ya que está basada en el reconocimiento de la fertilidad que indica los caminos fértiles e infértiles de la pareja, proponiendo periodos de descanso o abstinencia sexual si es necesario. Éstos están descritos, no como caminos de renuncia o represión, sino como espera de algo mejor. Esperar o posponer la relación sexual es positivo para la pareja porque aumenta el deseo y la compenetración. ¿Por qué os conformáis con las raspas si se está cocinando un lorito? Es una escasa exquisitez, pero la más sabrosa del mundo y desconocida por gran parte de los comensales…

Con esta guía es difícil perderse, porque facilita información veraz. ¿Cuántas veces hemos tomado una carretera para descubrir que acaba en ninguna parte y no en el restaurante donde íbamos a comer? En ella la mujer aprende a conocer sus ritmos naturales, sean como sean, para encontrar trayectos de conocimiento mutuo y personal, invitaciones de respeto a la vida y paternidad consciente. También paradas de ternura, dedicación y paciencia, donde tendréis tiempo de recargar vuestra comunicación. En definitiva, itinerarios que suman logros positivos en el camino juntos.

El conocimiento de la fertilidad es información veraz para encontrar trayectos de conocimiento mutuo y personal, además de una invitación al respeto a la vida y a la paternidad consciente

Quizá el viaje comienza hoy o quizá ya lo empezasteis. Sea lo que sea, siempre se está a tiempo de cambiar de ruta o de rehacer la maleta. Esta gran aventura es de dos inquietos que desean vivir una sexualidad plena y total, donde existe espíritu de disfrutar juntos para llegar a buen puerto: la felicidad.

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