Propósitos de Año Nuevo: Una idea práctica

objetivos de año nuevo

Que soy una mujer amante de los propósitos de año nuevo es algo ya conocido en este blog. Cada nuevo año me tomo el mes de enero de reflexión para buscar la perspectiva necesaria que, muchas veces a causa de la frenética vida que supone ser madre de familia numerosa, voy perdiendo a lo largo de los meses. Sé que llego un poco tarde porque estamos ya  “casi” terminando febrero. Por suerte sé que sabréis perdonarme, no me da la vida para más. Pero tampoco quería dejar pasar mucho más tiempo, porque el tema perdía su interés.

Todo empezó con un propósito de año nuevo muy concreto que, ya que estamos, también lanzo aquí. Dándole vueltas al uso del móvil y de algunas aplicaciones (si todavía no habéis leído mi post sobre las razones para dejar Instagram, aquí os lo dejo) me pareció el momento de dar un paso más allá en la necesaria desconexión tecnológica que hoy más que nunca creo que necesitamos todos. Desconectar de las pantallas para conectar con la familia, para vivir en presente y estar presente. No sólo estar físicamente, sino con la mente y el corazón en cada cosa que se hace y con cada persona que se está. Pues bien, mi marido recibió el día de Reyes un paquete y una carta con una propuesta. En el paquete, un reloj despertador. Me parece casi poéticamente vintage. Mi último reloj despertador creo que lo utilicé hace quince años, y mi marido más o menos lo mismo. Desde hace ya mucho tiempo el móvil funciona de despertador y se queda toda la noche en la mesilla del propietario. Pues bien, pensé que hacer de nuestro dormitorio una zona libre de móviles era una idea que podía funcionar. Se lo expliqué todo en la carta y aceptó entusiasmado. Los móviles se quedan cargando en el salón por la noche y el despertador se programa a la vieja usanza.

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