Las bicicletas son para el pueblo

las bicicletas son para el pueblo

El pueblo tiene sus reglas no escritas. Esas que se repiten año tras año, verano tras verano, y que nos encienden la memoria de infancias pasadas, inocencia olvidada y noches bajo la luz de un manto estrellado.

El pueblo es ese lugar impertérrito decorado con grafitis de los quintos de hace dos décadas, donde conviven los nuevos chalets con corrales abandonados, y donde los coches se apelmazan por las estrechas callejas en los frecuentados fines de semana de los meses estivales.

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¿Qué libertad?

libertad big data

No descubro nada si les digo que el universo digital, en cualquiera de sus multiformes tentáculos, sabe mil veces mejor que yo misma quién soy, dónde he estado esta mañana, qué he hecho, dónde acabo de comer, en qué supermercado […]

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El pequeño boicoteador

No sé si alguien sabrá de lo que hablo, quiero pensar que sí. Convivo con este pequeño boicoteador desde que tengo uso de razón. En mis peores y también en mis mejores momentos estaba conmigo. Es esa voz interior que […]

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