Mi pequeño de seis

Mi querido pequeño, todavía no te conocemos y en casa ya se ha montado una gran fiesta con la noticia de tu llegada. Tus cinco hermanos andan revolucionados y no paran de pedir a Dios cada noche que salgas pronto para poder abrazarte, estrujarte y explorar cada diminuta parte de tu cuerpo. Ya les he explicado yo que necesitas todavía unos cuantos meses ahí dentro para terminar de crecer, pero no veo a algunos de ellos muy convencidos del asunto.

Desde que supieron que estabas en mi interior han informado puntualmente a cada vecino que se han topado en el ascensor, a la ancianita de la parada del autobús, al señor de la panadería e incluso a todos los bañistas –sin excepción– que encontraron este verano en la playa. Ya han planeado dónde dormirás, qué sitio ocuparás en nuestra furgoneta y han pensado en los nombres más bonitos y originales para ti. Debo decirte, mi pequeño hijo, que he conseguido disuadir a la mayor de las chicas de llamarte “Lacito”. Sé que me estarás eternamente agradecido.

Con su añito y medio, la pequeña de la casa (por solo diez minutitos de nada) ya ha empezado a hacer prácticas maternales con los muñecos de sus hermanas mayores. Siempre de dos en dos. Debe de pensar que todos los niños vienen al mundo a pares, como le ocurrió a ella con su hermano mellizo… Así que no sé muy bien cómo explicarle que tú eres solo uno y que no necesitará hacer tanta pirueta para abrazarte, dormirte y camelarte con sus preciosos ojos azules. Eso sí, tendrás que poner a buen recaudo tus chupetes, porque aquí la benjamina de la casa tiene una habilidad excepcional para recabar los suyos y los de su hermano. Dicen haberla visto succionar dos al mismo tiempo, no te digo más.

Lo cierto es que hasta que me hicieron la primera ecografía, en la semana 13 de embarazo, no parábamos de pensar si vendrías solo o acompañado. Te confieso –así, entre tú y yo– que me hacía una ilusión tremenda que trajeras contigo al séptimo también. Pero luego, me invadía un ataque de realismo y solo la idea de tener otros gemelos con dos años de diferencia me abrumaba demasiado. Dios, que todo lo piensa mucho mejor que yo y que conoce las limitaciones de estos pobres padres tuyos, se ha encargado de diseñar un plan mucho más perfecto para nuestra familia del que yo hubiera podido imaginar.

No obstante, pienso a menudo en cómo estarás tú sin la compañía de un hermano en este útero mío que aún debe de quedarte un poco grande. Lo bueno, qué duda cabe, es que nadie va a competir contigo por el espacio y que ningún adorable compañero va a plantar su pie en tu cara cuando necesite estirarse un poco. Así que espero que tengas un trayecto de lo más tranquilo y sosegado. Disfrútalo, mi niño, porque las cosas por aquí afuera no se las prometen tan relajadas.

De hecho, probablemente ya habrás notado algún que otro movimiento brusco procedente del exterior. Se trata del otro mellizo. Creo que empieza a intuir que algo hay dentro de mi tripa y la aporrea a ver si recibe alguna respuesta. No te apures, porque, en realidad, es todo un osito de peluche, de abrazos intensos y besos en bucle. Ya ha estado practicando con el balón y ha ensayado saltos mortales amortiguados por el pañal que te van a tener de lo más entretenido.

Tu llegada, además, va a traer el equilibrio tan anhelado por tu hermano mayor. Saber que eres un chico ha sido una auténtica victoria para él, que ya andaba un poco cansado de la hegemonía femenina que ha reinado en esta familia desde hace cuatro años. De él vas a aprender mucho porque es un superviviente nato. Ha salido aparentemente ileso de nuestras perrerías como padres novatos e inexpertos. Cuando tu madre te ponga un body por la cabeza sin lesionarte, te abroche todos los corchetes del pijama en menos de 10 segundos o te cambie el pañal en cualquier insólita postura, piensa que no siempre fue así. Tu hermano mayor fue el primero en sufrir mi torpe “ensayo y error”. De corazón noble, defensor de los débiles, cariñoso con los ancianos, extrovertido, curioso, preguntón, hablador hasta la extenuación, trabajador y físicamente incansable… en él tendrás un hermano fiel, que sabrá protegerte de cualquier peligro externo y que no se arredrará ante cualquier reto que le propongas.

Cuando necesites asesoramiento creativo, en cambio, no dudes en consultar a la segunda de tus hermanos. Ella te ayudará a explorar mundos imaginarios y a crear obras de arte con cualquier objeto que caiga en sus manos, ya sea plastilina, arena mágica, pinturas, piedras o cositas chiquititas encontradas en cualquier rinconcito diminuto del que desconocías su existencia. Una rebelde con o sin causa, con un ritmo propio para casi todo, minuciosa en los detalles, con una espiritualidad desbordante y una inteligencia sutil… Maravillosa, la mires por donde la mires.

Y mi pequeña niña sándwich, la tercera de la saga, abandonará por fin ese lugar incómodo que suele ser estar entre los mayores y los pequeños. El nacimiento de los mellizos no ha sido una situación fácil con la que lidiar, pero a pesar del cambio brusco que supuso esto para ella, no ha perdido nunca su dulzura, su capacidad para ayudar al débil y para sufrir y compadecerse del dolor ajeno. La más madrugadora y la ayudante especial para casi todo tiene una destreza especial para el estrujamiento. Prepárate, pequeño, porque los abrazos no serán del todo suaves.

Sobre tu padre y tu madre… mejor hablamos otro día. Pronto conocerás de qué pie cojeamos cada uno. Pero créeme si te digo que en esta casa ruidosa, pequeña, desordenada y alocada en la que Dios ha tenido a bien colocarte te sentirás siempre profunda y torpemente amado.

Te queremos y te esperamos con ilusión, mi pequeño… sexto. 

Los insensatos de tus padres

 

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17 comments

  1. Isis!! Notición!! Te dirán que estáis locos o que sois unos valientes, o las dos cosas a la vez. Yo sólo veo que en vuestra casa los jefes no sois vosotros, sino Él, que todo lo puede, que todo lo ordena, que todo lo sana y que todo lo engrandece y así, construís esta pequeña/ gran familia en la que te santificas todos los días!
    Un beso, un abrazo, un gracias y un…BRAVO!!!

  2. Ains… Cómo no te voy a querer… 😉
    Yo, sólo repito, que de mayor quiero ser como vos…
    Qué manera de mirar la vida…
    Yo también me alegro que sea niño… por Mateo!!!! 😋
    Seguid disfrutándolo familia!!! Va mi abrazo y mis oraciones. Muack

  3. Enhorabuena!
    ¡Me ha encantado lo de que te hubiera gustado que volvieran a ser 2…! Yo tengo 7 y mi ilusion prematrimonial era tener gemelas… y veas tu, todavía ne haría ilusión.
    Mi pequeño está a punto de cumplir 2 años y me asaltan las dudas de si será el último y me da cosita. ¡ES TAN INCREIBLE EL MILAGRO DE LA VIDA!
    un articulo precioso, con una dulzura y cariño con cada hijo que demuestra que tener muchos hijos no te divide el corazón, te lo multiplica.
    Un beso y fuerza 💪💪💪
    ¡Bendita la obra que Dios crea!

    1. Muchísimas gracias, Débora, por tu cariñoso comentario. Parece ser que la probabilidad de tener mellizos (ovulación doble) aumenta con la edad y es mayor si ha habido embarazos previos… así que ¡quién sabe! 😉 En cualquier caso, qué maravilla ser madre de siete. ¡Yo sí que te felicito a ti! Me encanta leerte por aquí. Un abrazo

  4. Sabiendo el post que escribe su madre sólo puedo decir que ¡Cuánta generosidad y cariño deben derrochar sus padres! y es una inmensa alegría que estén dispuestos a agrandar tantísimo su corazón y el de sus hermanos. Seguro que con baches, porque siempre los hay, y con dudas y con la sensación de no saber si aciertas. El amor siempre es el mejor camino, es garantía de éxito! Enhorabuena por tu generosidad y gracias por tus hijos, que seguro que hacen mejor nuestra sociedad.

  5. ¡Pedazo artículo, isis, como siempre! Seguid escribiendo; hacéis un gran bien. y es necesario que se escuche vuestra voz. Y enhorabuena por no plegarte en lo de “Lacito”…

  6. Mi más cordial enhorabuena a toda la familia.
    Cuando me pegue el bajón me presento en vuestra casa para encontrar esa alegría que no te da el prestigio ni el dinero.
    Me emociona ver lo cerquita que camina Dios en vuestro hogar.
    un beso a todos

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