Dos mejor que uno… Las ventajas de tener gemelos

Los gemelos y mellizos se estimulan y ayudan mutuamente

Este es mi particular alegato a la maternidad múltiple. Así, tal cual.

Si estás esperando gemelos o mellizos, seguro que ya te has encontrado con alguna que otra cara de susto al dar la feliz noticia. Y es probable que, desde que supiste que llevabas dos criaturas en tu vientre, no hayas hecho más que leer y escuchar sobre las dificultades que te va a conllevar tener gemelos. Pues sí, dificultades habrá muchas… pero ¡que no cunda el pánico!, porque ventajas también hay unas cuantas. Así que, dejemos lo negativo a un lado (que de eso ya sabemos mucho), y centrémonos en los enormes beneficios que, durante el primer año de vida, yo he descubierto en la maternidad múltiple.

  1. Un dos por uno. Un solo embarazo, dos bebés. ¿Qué más se puede pedir? A eso se le llama rendimiento del trabajo y optimización del tiempo. Un embarazo más duro, con quizá alguna complicación de más… sí, es verdad. Pero son unos meses que se pasan y luego tienes a dos criaturitas como dos soles.
  2. Morirás de amor por partida doble. Esto te lo garantizo. Solo hay una cosa que puede superar el desbordamiento de amor que te invade al tener un hijo: tener dos. Ya no me quiero ni imaginar lo que debe suponer tener tres o más… a mí me hubieran tenido que recoger con carretilla. No digo más.
  3. El gimnasio en casa. Si les das el pecho a los dos (oye, ¡que resulta que sí se puede!), se te va a quedar un tipín que no veas… En dos meses ya vas a poder entrar de nuevo en tu vestido de boda; sí, ese que ya habías dado por imposible hace años. Además, vas a desarrollar una fuerza en los brazos de coger a uno, al otro, o a los dos a la vez, que ni con todas las pesas del mundo. Las sentadillas también van incorporadas en el paquete. Vamos, que en un año te van a mirar más a ti que a ellos (vale… aquí he exagerado un poquito).
  4. Ansias de achuchones colmadas. Siempre tendrás alguno disponible para cachorrear, y eso a las madres nos encanta. Cuatro mofletes que besar, dos tripas a las que no parar de hacer pedorretas, cuatro pies para comerse, una ración extra de muslos para estrujar… ¡Un festín, señoras!
  5. Cuatro ojos que te observan. Si ya te partes de risa cuando haces “tontás” a un bebé para que se ría, imagínate lo que es escuchar en estéreo las risotadas de dos bebés mientras les haces el cucu-trás. No, no hay nada comparable a eso.
  6. Más tiempo libre. Sí, ya verás, que no me he vuelto loca… Cuando ya espacian más las tomas y empiezan a desplazarse un poquito (girándose sobre sí mismos, reptando o gateando), te sorprenderá la cantidad de veces que estarán los dos jugando entre ellos sin requerir de tu presencia constante. Un solo bebé necesita estar todo el rato con su mamá, porque si no se aburre. Lógico. Pero los gemelos disfrutan muchísimo entre ellos, se entretienen mutuamente, juegan, se zurran de vez en cuando, y solo te requieren cuando es realmente imprescindible (como cuando uno ha usado la cabeza del otro como trampolín de despegue… nada, cosas normales).
  7. Se estimulan mutuamente. Si optas por el BLW (Baby Led Weaning*) y les pones a comer uno enfrente del otro, verás cómo observan lo que hace el hermano y se animan a probar comidas nuevas cuando ven que el otro así lo hace. Además, se pasarán la comida, robarán al de enfrente, o incluso le meterán un trozo de calabacín al otro en la boca. En el desarrollo de la psicomotricidad también se ayudan mutuamente. Que uno ya haya empezado a desplazarse por el salón es una motivación estupenda para el que va un pelín más rezagado. El día menos pensado te los encontrarás juntitos en la otra punta de la casa, siempre uno detrás del otro, inseparables, sacando todo del cajón de abajo de la cómoda.
  8. Una boca siempre lista. Si eres de esas madres que no puedes evitar meter a toda prisa una cuchara detrás de la otra en la boca de tu bebé, ¡estás de enhorabuena! Con dos bocas, siempre tendrás una lista para introducir la cuchara hasta la campanilla. Es genial. ¿Que uno come poco?, no pasa nada, ya está el otro para compensar y suavizar nuestro estrés de madre (¡o padre!) “cagaprisas”…
  9. Despertares felices. No siempre, lo reconozco. Pero un día, de repente, te acercarás a la puerta de su habitación y les escucharás a los dos parloteando en su idioma “ñigu” o riendo a carcajada limpia. “¡Bien! –pensarás- 20 minutos más de sueño”.
  10. Menos peleas entre los mayores. Si hay más hermanos, ¡buenas noticias! Habrá menos trifulcas para ver quién coge al bebé. Con dos, hay más posibilidades de que toque. Aunque en mi caso, con trillizos, la cosa hubiera estado un poquito más compensada.
  11. Desarrollarás habilidades hasta ahora desconocidas. Como, por ejemplo, dormir a dos bebés en brazos a la vez o dar de comer a uno mientras meces con el brazo libre al otro… Una vez tuve la feliz idea de ir yo sola a misa con los bebés cuando tenían dos o tres meses. Total… uno acababa de comer y como mucho me tocaría dar el pecho al otro durante la eucaristía mientras el primero dormía plácidamente. Pero claro… no fue así. Mientras el segundo comía tranquilamente, ocurrió lo que no debía suceder: el primero se despertó y se puso a llorar desesperadamente. No me preguntéis cómo, pero conseguí, además de ser involuntariamente el foco de atención de toda la iglesia, coger al que lloraba con un malabarismo de un solo brazo y mecerle mientras el otro seguía enganchado. Y no, yo no soy muy apañada que digamos.
  12. Te volverás más descomplicada. No te sorprendas si, con el tiempo, llevas en la bolsa del carrito menos cosas que cualquier otra madre con un solo bebé. Entre otras cosas, porque no te ha dado tiempo a más… O salías ya de casa o perdías la oportunidad hasta que pasara el siguiente turno de comidas, sueños, cambios, etc.
  13. Descubrirás que hay mucha gente buena por el mundo. Ir por la calle con dos bebés despierta la empatía de cualquiera. No falta quien te ayuda a subir al autobús con el armatoste del carro gemelar, quien le coloca el gorro al niño que llevas porteado a la espalda, quien te dice que si te coge al bebé que está llorando mientras estás dando de comer al otro en un centro comercial o quien te mira con dulzura así simplemente porque sí…

Y si todo esto no te parecen suficientes ventajas, te diré una más. No es tanto una ventaja, sino una realidad, y es que un hijo siempre, siempre es un don. Por tanto, dos hijos, son dos dones. Mi buena amiga María, al enterarse y quedarse impactada –como yo- por mi embarazo múltiple, me dijo:

“Mira, Isis, a doble don, doble gracia, así que tú tranquila”.

Y esas palabras me han acompañado y se han cumplido siempre, siempre. 


 

*BLW es una metodología para introducir la alimentación complementaria a los bebés a partir de los 6 meses, prescindiendo de purés y optando por los sólidos desde el primer momento.

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5 comments

  1. Yo tuve una hermana gemela y fue la experiencia más profunda y más feliz de mi vida a pesar que ella murió cuando tenía 20 años la sigo extrañando ya tiene 27 años de muerte yo conocí a mi hermana a los 11 años de edad y desde ese día éramos inseparables es que somos huérfanos de madre y padre y nos criaron separados.

  2. Muchas gracias por este magnífico post. Estoy embarazada de mellizos y estoy ciertamente asustada. Me he dejado llevar por comentarios de gente que no tiene ni idea, que prefieren asustarte a alentarte. Leyendo tus reflexiones me has dado mucha fuerza e ilusión. Gente como tú es la que mueve el mundo.

    1. ¡Qué feliz me haces, Marga! No te imaginas cuánto… Mira, es cierto que es muy duro, que puede haber momentos de desesperación y de mucha impotencia, pero para mí ha sido (y es) una de las experiencias más maravillosas de mi vida. He disfrutado de estos bebés como una loca. Es una aventura apasionante, así que ¡mucho ánimo y a por todas! Y no tengas miedo de pedir ayuda. Un abrazo y ¡enhorabuenísima!

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