Entrenando los músculos del cuerpo, de la mente y del alma

Entrenando los músculos del cuerpo y de la mente

Existe un verbo en inglés que me fascina (sí, soy una lingüista perdida en el mundo del Periodismo, qué se le va a hacer…) y sobre el que reflexiono mucho en los últimos tiempos. El verbo en cuestión es el verbo to endure, que significa resistir, sobrellevar, perdurar. Es algo que creo que la maternidad te enseña… si te dejas. Es decir, cierto que ser madre te aboca (o si queréis un verbo más gráfico, te lanza) de lleno a muchas renuncias, a lo que toda la vida se ha llamado “aguante”. Pero aprender a hacerlo de una manera más heroica y con el espíritu justo de sacrificio, aprender a sobrellevarlo y resistir de una manera ejemplar es otro cantar. O, para ser más exactos, es una elección.

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El arte de aprender la propia fertilidad

Considero que el conocimiento de la fertilidad es un camino emocionante. Encuentro fascinante profundizar en la perfección del cuerpo humano y su diseño tan inteligente. Cuando enseño fertilidad a una mujer, trato de trasmitirle en primer lugar su relevancia (más en “Por qué deberías conocer tu fertilidad”) para que después pueda decidir si quiere entrar en el proceso de conocerla, con lo que esto conlleva. Se requiere un compromiso y hacerse responsable. Con mucha más razón cuando se hace en pareja y como medio de planificación familiar.

Desconfío de las apps o cualquiera de los artilugios que prometen un control de la fertilidad sin apenas esfuerzo y disciplina. Tampoco valen las fórmulas excesivamente simples, como el típico conteo de los 14 días. La fertilidad no se aprende haciendo “la cuenta de la vieja”, un cálculo aproximado que da bastante error (muchos embarazos no esperados vienen de aquí). Estos caminos pueden ayudar con suerte, pero no son ni muy rigurosos ni muy confiables. No son más que pinceladas vagas de lo que puede ser un gran cuadro.

A pesar de todos los avances tecnológicos que existen, al final, la protagonista de tu fertilidad eres tú, mujer. La fertilidad es parte de ti, y nadie mejor que tú misma para conocerla bien. La mejor manera es usar un método de conocimiento de la fertilidad que permita entender los ciclos en todas sus variedades. Estos métodos utilizan y ordenan los tres signos o indicadores de fertilidad mayores, universales y reconocidos científicamente: la temperatura corporal basal, los cambios en el cérvix y la secreción cervical, el más grande de todos. La observación y el registro diario que requieren, no resulta tedioso ni pesado, es un hábito que se adquiere, de hecho, se tarda menos que en lavarse los dientes. Son métodos fiables y sencillos: el Método Sintotérmico usa los tres indicadores, el Método de la Temperatura usa el indicador de temperatura corporal basal, y el Método de la Ovulación Billings usa el indicador de la secreción cervical (su apariencia y la sensación que produce en la vulva). Cada uno tiene sus reglas de uso, ventajas e inconvenientes, y no a todas las mujeres les viene bien el mismo. Lo importante es que todos ellos tienen alta eficacia si se utilizan correctamente (si quieres saber más sobre los métodos y sus eficacias pincha aquí).

Como todo arte, y el conocimiento de la fertilidad puede serlo, primero hay que ser aprendiz. Es mejor que te enseñen a respetar las reglas de la pintura al óleo para no hacer un “Ecce Homo” como el de Borja. Es conveniente interiorizarlas y practicarlas bajo el monitoreo del que ya está avanzado y puede resolver dudas. El trabajo de un buen instructor en la enseñanza de la fertilidad es despertar a ese artista que se esconde detrás de cada mujer, y que al principio enfrentará baches y dudas. En la enseñanza personalizada de la fertilidad el énfasis se pone en que cada mujer es distinta, para observarse y conocerse. No necesitarás un maestro eternamente, pero sí tendrás la tranquilidad de saber a dónde acudir en caso de SOS, por si cambias de situación reproductiva y/o necesitas un recuerdo, como por ejemplo en una lactancia. O lo que sea.

El momento ideal para aprender es desde la primera menstruación. Sin embargo, nuestra cultura no ha introducido la enseñanza temprana de la fertilidad, a pesar de su importancia. Pero siempre es buen momento. No pasa nada, porque la vida fértil de una mujer dura muchos años más, hasta la menopausia, por lo que siempre se está a tiempo de empezar y prepararse bien. Si lo tienes claro, cuanto antes mejor. Y si piensas que para ti será difícil porque “tienes los ciclos irregulares” o “estoy en la premenopausia, ya es tarde”, te aseguro que no es así. Muy al contrario, estos métodos sirven para todo tipo de mujer, independientemente de las características de sus ciclos, de su etapa fértil, de si mantiene relaciones sexuales o no. La inscripción para la escuela del arte de la propia fertilidad siempre es pertinente y sus puertas están abiertas. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces. 

Por qué deberías conocer tu fertilidad

A mi hija mayor le llevo insistiendo mucho tiempo para que pruebe el flan casero. Para mí, un descubrimiento. Pero por más que lo intento, la textura blandengue no le convence. A la pequeña, sin embargo, le bastó un segundo para convertirse en adicta. De la misma manera, y salvando las distancias, todas las mujeres, en algún momento de su vida fértil, tienen que recibir la invitación para conocerse. Las habrá reacias y desconfiadas, pero también curiosas y, muchas veces, necesitadas. Sea quien sea quien descubra este apasionante mundo de la fertilidad estará siempre agradecida.

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Hasta pronto, amiga

Tú habías sufrido una recaída en tu enfermedad crónica, el Sida

Ahí estábamos las dos, sentadas en el suelo de la terraza de tu casa, si se le puede llamar así a un cuarto oscuro con paredes y techo de adobe, similar al que usa mi abuela en su corral para guardar las patatas de la huerta. Tú en tu mugriento colchón y yo en una esterilla en no mejores condiciones. Nos reíamos de nosotras mismas, de que las dos estábamos enfermas, bromeábamos con que Gode no es una buena ciudad para vivir. Yo llevaba varios días con un dolor articular que me impedía moverme con normalidad, tú habías sufrido una recaída en tu enfermedad crónica, el Sida, y ya apenas podías levantarte del colchón. En las últimas semanas habías perdido muchos kilos, tenías fiebre con regularidad, apenas comías… Sin embargo, me sorprendió cómo de tu extrema debilidad todavía sacabas fuerzas para dar un baño a tu hija de cinco años y trenzarle ese pelo estropajo africano.

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Lo que de verdad sostiene a una familia con 12 hijos

“No solo hay que ser buena sino que que hay que estar todo lo buena que puedas estar”. ¡Ahí es nada! Con ustedes: Mar Dorrio, una mujer que desborda fortaleza, agudeza, sabiduría y buen humor. Casada con Javier desde hace 21 años y madre de 12 hijos en la tierra y otros cuatro en el Cielo, no tardó ni un minuto en aceptar esta entrevista. La primera de una serie de entrevistas a mujeres inspiradoras, que esperamos ir ofreciéndoos periódicamente.

Eficaz, atenta y extremadamente servicial, Mar es una de esas personas a las que conviene arrimarse, y es que es capaz de iluminar la experiencia de la vida familiar con total sencillez y acierto. Lo hace a través de su blog Why not twelve? y ahora también a través de un nuevo proyecto llamado “El café de los viernes” que ha abierto al mundo a través de su cuenta de Instagram. Sobre todo ello, y, por supuesto, sobre su vida familiar, quiero yo preguntarle a esta mujer que me duplica en número de hijos y de la que no hago más que aprender. ¿Qué es lo que de verdad sostiene a una familia con 12 hijos? Pasen y lean.

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El pequeño boicoteador

No sé si alguien sabrá de lo que hablo, quiero pensar que sí.

Convivo con este pequeño boicoteador desde que tengo uso de razón. En mis peores y también en mis mejores momentos estaba conmigo. Es esa voz interior que minimiza cualquier esfuerzo que yo haga y lo considera interesado. Minimiza mis buenas intenciones y busca su revés negativo. Minimiza mi amor por otras personas y lo considera insignificante. Minimiza mi positividad y la ridiculiza. Minimiza lo mejor.

Pero no os vayáis a creer, esa voz interior también maximiza. Maximiza mis defectos y me hace creer que son insoportables. Maximiza mis arrepentimientos transformándolos en una culpa enorme. Maximiza mis periodos de bajón haciéndome creer que serán para siempre. Maximiza lo peor. 

Y lo preocupante es que esa voz interior soy yo misma diciéndome que no conseguiré hacerlo, que no podrá durar lo bueno, que tendrá que llegar lo malo, que seguro que hay algo que no he entendido… ¿Alguien se siente identificado con este enemigo interior?

El pequeño boicoteador se ceba especialmente con las madres. Es un campo fácil: es muy sencillo hacerles (nos) creer que no son suficiente, que lo han hecho mal, que la de enfrente lo hizo mejor, que te están quitando la vida, que un día más te has vuelto a equivocar aquí y allá… La sombra de la duda, de la desconfianza, del fracaso.

Por suerte, en los últimos años la madurez me ha dado no sólo otro punto de vista, sino las herramientas para combatirlo. Pero sobre todo, un truco. Un truco que es el que hoy quiero compartir.

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Una persona puede cambiar tu vida para siempre

chiara corbella

Conocí la historia de Chiara Corbella en el 2014, gracias a mi amiga Sofía (un hurra por ti, ¡eternamente agradecida!) y desde entonces me acompaña siempre en el corazón porque nada ha sido igual. Han pasado ya cuatro años y sigo pensando lo mismo. O incluso más aún: que puede cambiar tu vida y también, quién sabe, ojalá tu (mi) muerte.

A grandes rasgos, ésta es la historia: Se casó con 25 años y un año después dio a luz a su primera hija, que nació con anencefalia y sobrevivió cuarenta minutos tras el parto. “El momento en el que he visto a mi hija ha sido un momento que no olvidaré jamás. Han sido unos minutos inolvidables. El día de su nacimiento podré recordarlo como uno de los días más bellos de mi vida”, dijo Chiara al respecto. Como dice el libro, se habían preparado para lo peor, no para tanta belleza. Un año después, Chiara da a luz a Davide Giovanni, de nuevo con una enfermedad incompatible con la vida pero absolutamente diferente a la primera, y que de nuevo vive otros cuarenta minutos. Chiara decía: “No entiendo, pero lo acojo. Si Dios crea la vida para la eternidad, ¿cómo le voy a decir que no?”. Sabían que Dios no les había decepcionado la primera vez, y se fiaron la segunda. Y de nuevo, vuelven a dar testimonio de que están contentos y agradecidos a Dios por la belleza de todo lo que han vivido. Meses después, Chiara se queda de nuevo embarazada. Esta vez todo procede normalmente, Francesco es un bebé sano que va adelante sin problemas. Sin embargo, en el quinto mes de gestación a Chiara le detectan un tumor en la lengua que poco a poco se va extendiendo a los demás órganos. Decide posponer el tratamiento hasta poder dar a luz sin riesgos para su hijo. Cuando llega el momento, el cáncer está ya muy avanzado y un año después muere.

Como decía, ésta es la historia, los hechos. Pero hay mucho más.

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Mis queridos hombres

Que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma,

compañero…

 

Mis queridos hombres, varones de bien que en estos tiempos de ruido andáis, como canta el tango, solos, fané y descangallados; señalados, juzgados, cuestionados, vulnerables, desnortados, sin saber muy bien dónde pisar sin oír un ay; mis queridos hombres, herederos de aquellos que no cambiaron un pañal en su vida y que hoy tenéis un máster en marcas, precios y texturas; que no solo no aguardáis fumando en la sala de espera sino que pedís hacer el piel con piel mientras ella se recupera de la cesárea; que gastáis amor del mayúsculo tratando de comprender y que pasáis con humildad al segundo o tercer plano sin despeinaros más que por dentro.

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El gran miedo

miedo síndrome de down

Última hora: según la ONG Down España, casi el 100% de las mujeres embarazadas de un hijo con síndrome de down, abortan. Lamentablemente, no me sorprende. Pasado mañana, cuando tengamos implantado el test de detección prenatal del autismo –solo es un desagradable ejemplo– tardaremos poco en leer las mismas cifras. Estoy convencida de que si todavía nacen personas con autismo es porque los científicos aún no han logrado el diagnóstico prenatal. Y quien dice del autismo dice de la tendencia a la depresión. O a la cojera. O a desarrollar una enfermedad crónica que nos convierta en (¿cómo era?) parásitos del sistema. O a ser niño, si yo había pagado por una niña. Aunque esto último me parece que hace mucho que ha dejado de ser una triste distopía.

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Tres tentaciones del ama de casa (inexperta)

Tentaciones de la ama de casa

Y lo de ama de casa “inexperta” lo digo por mí. Empecé a trabajar de lo mío antes de terminar la carrera y desde entonces solo he tenido la interrupción de mis permisos por maternidad. Así que lo de empezar a dedicarme de forma casi exclusiva a la vida doméstica y familiar ha sido un reto importante para mí. Pensaba que esto era bastante sencillo, que me iba a sobrar el tiempo para tener la casa en orden, que podría cocinar más y mejor, que no me iban a faltar momentos para atender a mi familia, que tendría tiempo para leer, para hacer más colaboraciones en medios, y no sé cuántas cosas más… Creo que se me olvidaba que tengo cinco criaturas y que soy algo insensata.

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