Discapacidad en tiempos del bullying

Discapacidad

Con esto de la vuelta al cole tenía pensado escribir sobre algo muy distinto. Como dice mi amiga, compañera de blog y pedazo de mujer, Isis Barajas, rumiaba un artículo más cultureta, que por lo visto es lo mío. Pero he leído algo esta tarde que me ha tocado el corazoncito, y por aquí voy a tirar. Se trata de un artículo sobre cómo los niños con discapacidad son, habitualmente, rechazados en los juegos de recreo. No me voy a rasgar las públicas vestiduras. Antes de ser madre de un niño con síndrome de Down, he sido niña, y también adolescente. Y reconozco que, por lo general, la discapacidad, a ciertas edades, produce una mezcla entre rechazo, desagrado, compasión y miedo, producto del más absoluto desconocimiento. Una ignorancia tóxica, dañina, segregadora y en ocasiones hasta cruel. Niños que hablan mal, que andan mal, que no corren, que babean, que no saben o no pueden jugar son sistemáticamente ignorados en el patio o en el parque, o en clase (con probables, loables y lamentablemente escasas excepciones).

Leer más

Tres tentaciones del ama de casa (inexperta)

Tentaciones de la ama de casa

Y lo de ama de casa “inexperta” lo digo por mí. Empecé a trabajar de lo mío antes de terminar la carrera y desde entonces solo he tenido la interrupción de mis permisos por maternidad. Así que lo de empezar a dedicarme de forma casi exclusiva a la vida doméstica y familiar ha sido un reto importante para mí. Pensaba que esto era bastante sencillo, que me iba a sobrar el tiempo para tener la casa en orden, que podría cocinar más y mejor, que no me iban a faltar momentos para atender a mi familia, que tendría tiempo para leer, para hacer más colaboraciones en medios, y no sé cuántas cosas más… Creo que se me olvidaba que tengo cinco criaturas y que soy algo insensata.

Leer más

Cómo reconciliarse con la maternidad en hora y media

No lo prometí, pero lo siento igualmente como una deuda. Hace tres meses compartí con vosotras mi pánico total ante la inminencia de mi segundo parto. El primero había sido traumático hasta niveles inimaginables y, sinceramente, por muchas ganas que tuviera de tener más hijos, reconozco que la cuestión de dar a luz me hacía temblar de miedo.

Pero Dios, que es un tipo bastante original, ha conseguido de un plumazo acabar con el trauma y reconciliarme con la maternidad. Juro que, aunque me hubiera sentado con papel y lápiz a pensar cómo podría acabar con el trauma, no se me habría ocurrido ni de lejos nada de lo que me ha tocado vivir.

Coged el bol de palomitas, porque lo que voy a contar se parece más a una película de Hollywood que a cualquier parto que hayáis conocido.

Leer más

Adopciones, la larga espera

adopción

Antes de que llegara el mercadeo abominable de la subrogada, la respuesta era siempre la misma: “¿Ah, no podéis tener hijos? ¿Y por qué no adoptáis?”. Adoptar. Como si fuera cosa de chasquear los dedos. Como si los miles de euros fueran tan sencillos de pagar como unas cañas y los cientos de días de espera, convertidos en años, fueran tan fáciles de sobrellevar. Adopta, te dicen. Y tú, que no sabes nada del Convenio de Adopción de La Haya, ni de procedimientos ni expedientes, sueñas con ir a buscar lejos, muy lejos, a ese hijo que en tu corazón ya es tuyo, pero que no termina de llegar.

Leer más

A vueltas con el orgasmo femenino

a vueltas con el orgasmo femenino

Me voy a meter en un jardín… Y no sé si sabré salir.

Hace unas semanas vi un anuncio de Durex en la televisión que decía así: “Dos de cada tres mujeres no siempre llegan al orgasmo en sus relaciones. Esto tiene que cambiar”. Y para resolver el problema, la marca proponía comprar su nuevo gel revolucionario. Nada, chica, que usas ese gel prodigioso y problema resuelto: tienes los orgasmos de tu vida. Evidentemente, cada empresa tiene que vender su producto, pero me quedé pensando en el fondo del mensaje: Si dos de cada tres mujeres (¡dos de cada tres!) tiene que usar un gel o cualquier otro artilugio sexual para llegar al orgasmo es como decir que algo no funciona del todo bien en la mujer y por eso tiene que acudir a soluciones externas, ¿no es así?

En esta misma línea, una encuesta realizada por Bijoux Indiscrets, una empresa que se dedica a comercializar productos y juguetes eróticos, revela que el 52,1 por ciento de las mujeres ha fingido orgasmos alguna vez, que el 43,2 por ciento lo hace para dar por finalizada la relación sexual, y que un 22,5 por ciento de las mujeres no logra el orgasmo durante el sexo nunca o casi nunca. Inquietantes estadísticas. Sobre todo hoy en día en que parece que todo el mundo tiene una vida sexual de lo más satisfactoria.

¿Va a resultar entonces que las mujeres estamos mal hechas? ¿De verdad ese es el problema?

Leer más

Me queda mes y medio para dar a luz y estoy aterrorizada

Mujer embarazada a pocas semanas de parir

Y hablemos claro: “Estoy aterrorizada” es la frase más literaria que he encontrado para no tener que escribir palabras malsonantes sobre el estado de pánico en el que me encuentro ante el evento de parir.

Qué le vamos a hacer. Tienen razón las que dicen que al segundo parto vas con más miedo que al primero, porque sabes a qué te enfrentas. Bendita ignorancia… Al menos los nueve meses que preceden al primer parto vives con miedo pero con la ilusión de que “igual no es para tanto”, “igual a mí me va bien”, o “igual no lo soporto tan mal, ¿no?”. ¿Se siente identificada alguna por aquí? Así fue esta menda.

Y luego llegó la bofetada de realismo del primer parto. Un infierno. Lo único que tuvo de bueno es que se acabó (lo de mi preciosa hija se da por hecho, pero ahora hablamos del parto a secas). El resto fue un cúmulo de horas y desgracias (¿alguien por aquí a la que la epidural no hiciese efecto?) que lo convirtieron en una de las peores experiencias de mi vida.

Pero oigan, esto es un blog de maternidad y familia (entre otros temas, quede claro). ¿No se puede hablar en positivo también del parto?

Leer más

Nesting and recycling

¡Nuevos palabros nos invaden! ¿Hasta dónde puede llegar la inventiva del ser humano? Sólo Dios lo sabe… De momento, lo único que yo sé, es que la RAE, va a tener que llamarme para la próxima revisión del diccionario…

El arte del bien vivir

Mujer reflexionando

Me pasa muchas veces que tengo más el título en la cabeza y una idea general que un auténtico desarrollo del texto. Mi corazón sabe antes que yo qué quiere decir. Mi cerebro llega después. ¿A alguien más le pasa lo mismo? Espero que sí…

Venía esto a colación de lo siguiente (aunque siendo completamente honestos cualquier historia podría valer, ésta no es la única ni la mejor): el 4 de junio esperaba la renovación de mi contrato, pero no podrá ser porque mi barriga de ocho meses es, lógicamente, un problema. Y las esperanzas para el “después” son muy relativas.

No quiero reivindicar nada. No me sale de dentro.

Leer más

Mi casa tendría que ser más grande

“Mi casa tendría que ser más grande”, me digo una y otra vez mientras buceo por enésima vez en Idealista para encontrar el hogar de mis sueños… Si así fuera -me repito y me convenzo- la vida familiar sería más fácil y mucho más relajada. Sin duda, sería más feliz. En una casa más grande no tendría que hacer tetris con las tronas de los bebés cada vez que quiero abrir el lavavajillas e incluso cabría una persona de pie en el cuarto de los chicos cuando las literas abatibles están abiertas. Dicen que el roce hace el cariño, pero tengo comprobado que intentar cocinar mientras esquivo de puntillas a los bebés que gatean por el suelo o mientras pido a propios y extraños que se aparten otra vez para abrir el cajón de las ollas hace de todo menos sacar el cariño que llevo dentro.

Leer más